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¿Qué son las empresas calificadoras de riesgo? Guía 2026

Reporte impreso con la escala de calificaciones de AAA a D y una línea roja que marca la frontera del grado de inversión entre BBB menos y BB más, sobre el escritorio de un analista financiero

Las empresas calificadoras de riesgo son compañías privadas autorizadas para poner una nota —una letra— a la capacidad que tiene una empresa, un gobierno o una emisión de deuda para pagar lo que debe. Suena a trámite técnico y lejano, pero esa letra decide cuánta tasa te pagan tus Cetes, qué bonos puede comprar tu Afore y qué tan caro le sale a México endeudarse. En mayo de 2026, un cambio de letra puso al país a un solo escalón de perder el grado de inversión.

Te escribo como asesor financiero certificado por la AMIB y profesor de finanzas. Este artículo lo publiqué por primera vez en 2020 y lo reescribí completo en julio de 2026, porque el escenario cambió: Moody’s bajó a México, S&P puso perspectiva negativa y Pemex sigue calificado en grado especulativo. Aquí te explico qué son las calificadoras, cómo se leen sus escalas sin marearte, dónde consultarlas gratis y qué tan confiables son en realidad.

Lo esencial

  • Una calificadora emite una opinión sobre calidad crediticia: qué tan probable es que el emisor pague. No es una recomendación de compra ni una garantía.
  • En México se llaman Instituciones Calificadoras de Valores (ICV) y las autoriza y supervisa la CNBV. Son siete: Fitch México, S&P Global Ratings, Moody’s de México, HR Ratings, Verum, DBRS y AM Best.
  • La frontera clave es el grado de inversión: BBB− (S&P y Fitch) o Baa3 (Moody’s). Un escalón abajo empieza el territorio especulativo, lo que el mercado llama “bonos basura”.
  • México en julio de 2026: Fitch BBB− estable, Moody’s Baa3 estable (rebaja del 20 de mayo), S&P BBB con perspectiva negativa y HR Ratings BBB+ estable. Con Moody’s y Fitch, el país está en el último escalón del grado de inversión.
  • Las notas funcionan en promedio, no caso por caso: históricamente 0.16% de los emisores BBB incumplió en un año, contra 3.27% de los B (S&P, 1981-2024).
  • Quien paga el análisis es el emisor calificado, no el inversionista. Ese conflicto de interés es el punto débil estructural del modelo.
Reporte impreso con la escala de calificaciones de AAA a D y una línea roja que marca la frontera del grado de inversión entre BBB menos y BB más, sobre el escritorio de un analista financiero
Toda la industria de las calificadoras se resume en una escalera de letras y una línea: la del grado de inversión. Imagen: generada con IA.

¿Qué son las empresas calificadoras de riesgo?

Una calificadora de riesgo es una empresa privada que analiza la capacidad y la voluntad de pago de un deudor y la resume en una escala de letras: de AAA (la más sólida) a D (ya no pagó). Riesgo, en finanzas, es simplemente la probabilidad de que algo salga mal; en este caso, que el dinero prestado no regrese. La calificadora no te dice si un bono está caro o barato ni si te conviene comprarlo: te dice qué tan probable es que te paguen.

La analogía que uso en clase es el buró de crédito, pero al revés. Cuando pides un crédito, el banco consulta tu historial para decidir si te presta y a qué tasa. Cuando una empresa o un gobierno quiere pedir prestado en el mercado —emitir deuda—, contrata a una calificadora para que le arme ese “historial” y lo publique. La diferencia es que tu score del buró lo ve el banco; la calificación de una emisora la ve todo el mercado, y ahí está justo el negocio.

En México estas empresas tienen nombre y apellido legal: se llaman Instituciones Calificadoras de Valores (ICV) y son sociedades anónimas autorizadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para prestar servicios de estudio, análisis, opinión, evaluación y dictaminación de la calidad crediticia de una entidad o una emisión. No es una actividad libre: para operar necesitas autorización, y quedas sujeto a supervisión, igual que un banco o una casa de bolsa. Son piezas formales del sistema financiero mexicano.

Dato citable: En México, las calificadoras se denominan Instituciones Calificadoras de Valores (ICV) y requieren autorización de la CNBV. Actualmente son siete las supervisadas: Fitch México, S&P Global Ratings, Moody’s de México, HR Ratings de México, Verum, DBRS y AM Best. Sus calificaciones son opiniones sobre calidad crediticia y no constituyen recomendaciones de inversión (CNBV, 2026).

Las siete calificadoras que operan en México

Todo el mundo conoce a las tres grandes globales, pero en el mercado mexicano operan siete. Vale la pena saber quién es quién, porque no todas califican lo mismo:

Calificadora Perfil y en qué te la vas a topar
S&P Global Ratings Una de las tres grandes. Califica al soberano mexicano, bancos, Fibras y fondos. Su escala local lleva el prefijo mx (mxAAA).
Moody’s de México De las tres grandes. Usa letras mixtas (Aaa, Baa3) y el sufijo .mx en escala nacional.
Fitch México La tercera grande. Muy presente en deuda corporativa y estados y municipios. Escala local con sufijo (mex).
HR Ratings de México Calificadora mexicana con reconocimiento internacional. Muy usada en deuda local, estados, municipios y fondos. Sus notas van con el prefijo HR (HR AAA) y la escala global se marca con (G).
Verum Calificadora mexicana enfocada en emisores locales medianos, sofomes e instituciones financieras no bancarias.
DBRS Origen canadiense (hoy Morningstar DBRS). Presente sobre todo en deuda estructurada y financiera.
AM Best Especializada en el sector asegurador. Si buscas la solidez de una aseguradora, aquí es donde vas a encontrarla.
Las siete ICV supervisadas por la CNBV en 2026.

¿Quién les paga? El conflicto de interés del modelo

Aquí viene la parte incómoda y la que casi nadie explica. Las calificadoras son negocios privados y su producto es el análisis, pero el que paga no es el inversionista: es el emisor calificado. La empresa que quiere colocar un bono contrata y le paga a la calificadora que va a ponerle la nota. En teoría eso no debería influir en el resultado, porque el activo más valioso de una calificadora es su reputación. En la práctica, el incentivo está torcido de nacimiento.

En México los dictámenes de las emisiones son información pública y aparecen en los eventos relevantes de la Bolsa Mexicana de Valores. Un detalle de mi propia experiencia: cuando fui a pedir reportes directamente con una de las grandes —en mi caso me pasó con S&P—, de todos modos me querían cobrar el acceso a su plataforma. La solución fue bajarlos gratis del sitio de la BMV. Si te topas con un muro de pago, casi siempre hay una vía pública para lo mismo.

¿Por qué una empresa quiere que la califiquen si le cuesta dinero? Por dos razones muy concretas. La primera es el precio del dinero: con mejor calificación, paga menos tasa por su deuda, y en emisiones de miles de millones de pesos, medio punto porcentual es una fortuna. La segunda es el acceso a compradores: muchos inversionistas institucionales —fondos de deuda, Afores, aseguradoras— solo pueden comprar papel que cumpla ciertos mínimos de calificación. Sin nota, no hay comprador grande. Y en varios casos se piden dos calificaciones, no una.

¿Qué se califica exactamente?

Prácticamente cualquier obligación de pago puede calificarse. Los objetos más comunes son:

  • Países (deuda soberana) y su deuda en moneda local o extranjera.
  • Estados y municipios: Nuevo León, la CDMX o tu municipio tienen calificación propia.
  • Empresas y, por separado, cada una de sus emisiones de deuda.
  • Instituciones gubernamentales y empresas del Estado, como Pemex o la CFE.
  • Fondos de inversión de deuda y estructuras como Fibras o certificados bursátiles fiduciarios.
  • Bancos y aseguradoras, en cuanto a su fortaleza financiera.

Un punto que confunde mucho: la empresa se califica aparte de sus emisiones, y con razón. No es lo mismo la probabilidad de que una compañía quiebre que la de que un bono específico deje de pagar. Hay emisiones que son fideicomisos y pagan solo si ese fideicomiso tiene recursos —por ejemplo, con el flujo de las hipotecas de un fraccionamiento—. Ahí un factor externo puede tumbar el pago del bono sin que la empresa esté en problemas. Y al contrario: una emisión con garantías fuertes puede tener mejor nota que su propio emisor.

Lo mismo pasa con el sector público. Pemex tiene más probabilidad de no pagar que el Gobierno de México, aunque sea empresa del Estado, porque su situación financiera propia es distinta a la del soberano. Más abajo verás el caso completo, que es el mejor ejemplo pedagógico que existe en el mercado mexicano.

Cómo se leen las escalas de calificación

Cada calificadora tiene su propia notación, y esa es la razón principal por la que la gente se pierde. Pero todas dicen lo mismo con distinta ortografía. Para leer cualquier calificación necesitas descifrar cuatro cosas: la letra (calidad crediticia), la escala (global o nacional), el plazo (corto o largo) y la perspectiva (hacia dónde va). Vamos una por una.

1. La letra y la línea del grado de inversión

La letra es la nota de fondo. Lo único que de verdad tienes que memorizar es dónde está la línea del grado de inversión: BBB− en S&P y Fitch, Baa3 en Moody’s. Arriba de esa línea, el mercado te considera un deudor confiable. Un escalón abajo, entras a grado especulativo, coloquialmente “bono basura”, y muchísimo dinero institucional deja de poder comprarte por regla, no por gusto:

Escalera de calificaciones crediticias por bandas. De arriba abajo: calidad máxima (AAA/Aaa), calidad alta (AA/Aa), calidad media alta (A/A), calidad media baja (BBB/Baa) donde se ubica México con Fitch BBB menos, Moody’s Baa3 y S&P BBB. Debajo está la línea del grado de inversión. En territorio especulativo: BB/Ba donde se ubica Pemex con Fitch BB más, B/B donde Moody’s califica a Pemex en B1, CCC a C para riesgo muy alto, y D para incumplimiento. La escalera de calificaciones y la línea que importa Equivalencias por banda · S&P y Fitch / Moody’s AAA / Aaa Calidad máxima: capacidad de pago extremadamente fuerte AA+ a AA− / Aa1 a Aa3 Calidad alta: capacidad muy fuerte A+ a A− / A1 a A3 Calidad media alta: capacidad fuerte, algo más sensible al entorno BBB+ a BBB− / Baa1 a Baa3 Calidad media baja: último tramo del grado de inversión MÉXICO (soberano, jul-2026) Fitch BBB− · Moody’s Baa3 · S&P BBB LÍNEA DEL GRADO DE INVERSIÓN — debajo de aquí: “bono basura” BB+ a BB− / Ba1 a Ba3 Especulativa: vulnerable, pero con margen a corto plazo PEMEX según Fitch BB+ · un escalón bajo el grado de inversión B+ a B− / B1 a B3 Muy especulativa: el pago depende de que todo salga bien PEMEX según Moody’s B1 · cuatro escalones bajo el grado de inversión CCC a C / Caa a C Riesgo muy alto de incumplimiento, hoy o muy pronto D (o SD) — Incumplimiento: ya no pagó Elaboración propia con datos de S&P Global Ratings, Moody’s, Fitch Ratings y Pemex (Relación con Inversionistas), julio 2026.
México está en el último tramo del grado de inversión. Pemex ya está debajo de la línea, y qué tan abajo depende de a quién le preguntes.

Esta es la tabla completa de equivalencias, la que en su momento me tomó horas armar porque cada calificadora la publica por separado. Guárdala: sirve para traducir cualquier nota que te encuentres en un prospecto:

S&P Fitch Moody’s HR Ratings Categoría
AAAAAAAaaHR AAAGrado de inversión
AA+ / AA / AA−AA+ / AA / AA−Aa1 / Aa2 / Aa3HR AA+ / AA / AA−Grado de inversión
A+ / A / A−A+ / A / A−A1 / A2 / A3HR A+ / A / A−Grado de inversión
BBB+ / BBBBBB+ / BBBBaa1 / Baa2HR BBB+ / BBBGrado de inversión
BBB−BBB−Baa3HR BBB−Último escalón del grado de inversión
BB+ / BB / BB−BB+ / BB / BB−Ba1 / Ba2 / Ba3HR BB+ / BB / BB−Especulativo (empieza el “bono basura”)
B+ / B / B−B+ / B / B−B1 / B2 / B3HR B+ / B / B−Especulativo
CCC / CC / CCCC / CC / CCaa1-Caa3 / Ca / CHR C+ / C / C−Riesgo muy alto
D / SDD / RDCHR DIncumplimiento
Equivalencias de largo plazo. Las categorías intermedias pueden variar ligeramente entre metodologías.

2. La escala: global o nacional

Aquí está la trampa que hace que dos calificaciones del mismo emisor parezcan contradictorias. La escala global compara emisores de todo el mundo entre sí. La escala nacional o local los compara solo dentro de un país, tomando como referencia al mejor crédito local, que normalmente es el gobierno federal. Se distinguen por el prefijo o sufijo: mxAAA (S&P), AAA(mex) (Fitch), Aaa.mx (Moody’s), HR AAA local contra HR AAA (G) global.

Por eso una misma emisión puede ser BBB global y mxAAA local al mismo tiempo, sin que nadie esté mintiendo: es el mejor crédito de México, y México es un país BBB. Al revés también pasa: hay transnacionales con mejor nota global que el gobierno del país donde operan. Cuando compares dos instrumentos, asegúrate de estar comparando la misma escala; si no, es como comparar calificaciones de dos universidades distintas.

3. El plazo: corto y largo

Las emisiones a un año o menos usan una escala aparte, más corta, porque en el corto plazo lo que importa es la liquidez inmediata, no la solvencia a diez años. Si estás viendo papel comercial o una emisión de corto plazo, esta es la traducción:

S&P Fitch Moody’s HR Ratings Lectura
A-1F1P-1HR1Capacidad de pago muy alta
A-2F2P-2HR2Capacidad alta
A-3F3P-3HR3Capacidad aceptable, más sensible
BBNo Prime (NP)HR4Especulativo
CCNPHR5Riesgo alto
SD / DRD / DHR DIncumplimiento
Escalas de corto plazo (emisiones de hasta un año, aproximadamente).

4. La perspectiva: la letra chica que anticipa el movimiento

La perspectiva (outlook) es la parte que casi nadie lee y la que más información te da, porque habla del futuro. Hay tres estados: positiva (la nota podría subir en la próxima revisión), estable (no se esperan cambios) y negativa (las condiciones se deterioran y es probable una baja). Existe además la revisión especial —CreditWatch en S&P, “en observación” en otras—, que señala un evento concreto y una decisión inminente.

Aprende a leerla, porque una perspectiva negativa es un aviso con meses de anticipación. Es exactamente lo que pasó con México en 2026: S&P cambió la perspectiva a negativa el 12 de mayo y ocho días después Moody’s ejecutó la rebaja. Cuando veas “perspectiva negativa” en un instrumento que traes en cartera, no es momento de pánico, pero sí de revisar por qué la trae.

¿Qué tanto le puedes creer a una calificación?

Esta es la pregunta correcta, y la respuesta honesta es: le puedes creer al promedio, no al caso individual. Las calificaciones son buenas ordenando el riesgo de forma estadística. El estudio anual de incumplimiento de S&P Global Ratings, que sigue emisores desde 1981, muestra una relación clarísima entre la letra y la probabilidad de que el emisor deje de pagar en el siguiente año:

Gráfica de barras de la tasa promedio de incumplimiento a un año por categoría de calificación, según S&P Global Ratings 1981-2024: AAA 0.00 por ciento, AA 0.02 por ciento, A 0.05 por ciento, BBB 0.16 por ciento, BB 0.62 por ciento, B 3.27 por ciento y CCC/C 28.30 por ciento. Tasa promedio de incumplimiento a 1 año, por calificación Emisores corporativos globales, promedio 1981-2024 AAA 0.00% AA 0.02% A 0.05% BBB 0.16% ← último escalón del grado de inversión BB 0.62% B 3.27% CCC/C 28.30% 0% 10% 20% 30% Las barras del grado de inversión casi no se ven. Ese es exactamente el punto. Fuente: S&P Global Ratings, Annual Global Corporate Default And Rating Transition Study (1981-2024).
Escala real: un emisor CCC/C es más de 170 veces más propenso a incumplir en un año que un BBB.

A plazos más largos la brecha se abre todavía más: a diez años, la tasa acumulada de incumplimiento ronda el 4% en BBB frente a cerca de 28% en B, según el mismo estudio. Traducido: en grado de inversión los incumplimientos son rarísimos, y en grado especulativo son un evento normal del negocio. Por eso el salto de BBB− a BB+ no es “un escaloncito”: es cruzar de un mundo a otro.

Dato citable: Según el estudio anual de incumplimiento de S&P Global Ratings (1981-2024), la tasa promedio de incumplimiento a un año es de 0.16% para emisores BBB y de 3.27% para emisores B, mientras que en la categoría CCC/C alcanza 28.30%.

Corrección: el mito de que Lehman tenía AAA

En la versión de 2020 de este artículo escribí que Lehman Brothers tenía calificación AAA el día de su quiebra. Es un mito muy repetido, y al revisar el dato para esta actualización comprobé que es falso. Lehman traía calificación de A2 en Moody’s —le habían bajado de A1 en julio de 2008 y la pusieron en revisión el 10 de septiembre, cinco días antes de la quiebra del 15 de septiembre—. Un nivel A no es AAA, pero sigue siendo grado de inversión alto: el fallo real fue no anticipar el colapso, no una nota máxima.

Donde el AAA sí fue un escándalo de verdad fue en los productos estructurados hipotecarios. Miles de tramos de bonos respaldados por hipotecas subprime recibieron AAA y se derrumbaron. Ahí falló la metodología, y de ahí salió la ola regulatoria posterior a 2008 en Estados Unidos y Europa, que endureció los requisitos de transparencia, metodologías y manejo de conflictos de interés para las calificadoras. Lo dejo corregido porque me parece más útil un artículo exacto que uno con una anécdota redonda.

Moraleja práctica: la calificación es un insumo, no un veredicto. Úsala junto con tu propio análisis —los estados financieros y las razones financieras del emisor, su gobierno corporativo y el sector— y desconfía siempre de un rendimiento que no cuadre con el riesgo declarado, que es el patrón clásico de los rendimientos demasiado buenos para ser verdad.

La calificación de México en 2026: qué pasó y qué significa

2026 ha sido el año más movido para la calificación soberana de México en mucho tiempo, y por eso este artículo necesitaba reescribirse. En un lapso de seis semanas hubo tres acciones importantes. Este es el estado de cuenta al cierre de julio de 2026:

Calificadora Calificación Perspectiva Última acción
Fitch Ratings BBB− (último escalón) Estable Ratificada el 10 de abril de 2026
S&P Global Ratings BBB en moneda extranjera / BBB+ en moneda local Negativa Cambio de perspectiva el 12 de mayo de 2026
Moody’s Ratings Baa3 (último escalón) Estable Rebaja de Baa2 a Baa3 el 20 de mayo de 2026
HR Ratings HR BBB+ (G) largo plazo / HR3 (G) corto plazo Estable Ratificada con mejora de perspectiva, junio de 2026
Calificación soberana de México en escala global, al 25 de julio de 2026.

La secuencia importa. El 12 de mayo, S&P mantuvo la nota BBB pero movió la perspectiva de estable a negativa. El 20 de mayo, Moody’s rebajó de Baa2 a Baa3 y, curiosamente, mejoró la perspectiva a estable: en la lógica de las calificadoras, bajar la nota y dejarla estable significa “ya ajusté al nivel correcto, y ahí lo veo quedándose”. Las razones que dio fueron gasto público rígido, base de ingresos limitada, apoyo continuo a Pemex y crecimiento débil, con proyecciones de PIB por debajo de 1.0% para 2026 y de 1.3% para 2027.

Del otro lado, Fitch ratificó BBB− con perspectiva estable el 10 de abril, apoyándose en el marco macroeconómico prudente, las finanzas externas sólidas y una economía amplia y diversificada, con una proyección de crecimiento de 1.7% para 2026. Y HR Ratings ratificó su BBB+ global mejorando la perspectiva a estable. O sea: no hay consenso. Dos calificadoras ven a México en el último peldaño y dos lo ven un poco más arriba, con la misma información sobre la mesa.

¿Qué pasaría si México pierde el grado de inversión?

Estar en el último escalón con dos de las tres grandes significa que una rebaja adicional de cualquiera de ellas empujaría a la deuda mexicana a territorio especulativo. El efecto no sería solo simbólico. Muchos fondos globales tienen mandatos que solo permiten grado de inversión: si México cae, esos fondos tienen que vender, no porque quieran, sino porque su reglamento se los ordena. Eso se llama venta forzada, y llega junto con ampliación de spreads y ventanas de mercado que se cierran.

En la práctica, para ti significaría tasas más altas en tus créditos, presión sobre el tipo de cambio y más volatilidad en tu portafolio. También, hay que decirlo, tasas nominales más atractivas en instrumentos gubernamentales, porque el país tendría que pagar más por endeudarse. No es una predicción: es el escenario que están descontando los analistas. Y la política monetaria de Banxico y la política fiscal de la SHCP son las dos palancas que determinan si llegamos ahí.

El caso Pemex: la misma empresa, cinco calificaciones distintas

Si quieres entender de golpe por qué una calificación es una opinión y no una verdad, mira Pemex. Es el mismo emisor, con los mismos estados financieros, calificado el mismo año por cinco casas distintas. Los resultados no se parecen entre sí:

Calificadora Escala global Escala local Perspectiva
S&P Global Ratings BBB (grado de inversión) mxAAA Negativa
Moody’s B1 (especulativo) AAA.mx Estable
Fitch Ratings BB+ (especulativo) AA(mex) Estable
HR Ratings BBB+ (grado de inversión) HR AAA Estable
R&I BBB+ N.A. Estable
Calificaciones de Pemex reportadas por la propia empresa, con acciones de mayo de 2026.

Lee la tabla despacio, porque es una clase entera. En escala global, S&P ve a Pemex como grado de inversión (BBB, igual que al soberano) y Moody’s lo ve cuatro escalones abajo de esa frontera (B1). No es que uno tenga los números mal: es que pesan distinto el respaldo del gobierno. S&P asume que el Estado mexicano rescataría a Pemex y por eso casi la iguala al soberano; Moody’s separa más el perfil financiero propio de la empresa —que califica como muy deteriorado— del apoyo que recibe.

Y en escala local, las cinco la ponen prácticamente en el máximo (mxAAA, AAA.mx, HR AAA), porque dentro de México sigue siendo uno de los mejores créditos disponibles. Misma empresa, mismo día: máximo local y especulativo global. Si alguien te vende un bono de Pemex diciéndote “trae AAA”, ya sabes qué preguntar: ¿AAA en qué escala y según quién?

Cómo te afecta a ti como inversionista

Aunque nunca compres un bono corporativo directo, las calificaciones ya están operando en tu dinero. Estos son los cuatro canales:

  • Tus fondos de deuda. Cada fondo de inversión de deuda trae en su prospecto una calificación de calidad crediticia y otra de sensibilidad a tasas. Es la forma más rápida de ver si el fondo trae papel sólido o si está estirando el riesgo para presumir rendimiento.
  • Tu Afore. El régimen de inversión que vigila la CONSAR exige mínimos de calificación para la deuda privada en la que pueden invertir las Siefores. Tu ahorro para el retiro está acotado, en parte, por estas letras.
  • Las tasas que te pagan y las que pagas. La calificación soberana es el piso de referencia del costo del dinero en el país. Cuando el soberano se deteriora, sube todo: desde el rendimiento de tus Cetes hasta la tasa de tu crédito automotriz.
  • La composición de tu portafolio. Si armas un portafolio de inversión con parte en renta fija, la calificación es la variable que decide qué parte de ese bloque es realmente defensiva y qué parte solo lo parece.

En asesoría veo un error repetido con esto. Alguien compara dos fondos de deuda que rinden 9.5% y 11.2%, elige el segundo y me lo presenta como “el mejor”. Cuando abrimos los prospectos, el primero trae calificación de calidad crediticia máxima y el segundo trae papel varios escalones abajo. No está mal elegir el segundo si lo haces a sabiendas; lo que está mal es creer que ese 1.7% extra es dinero gratis. Ese diferencial es el riesgo, cobrado por adelantado.

Cómo consultar una calificación gratis (paso a paso)

Esta es la parte práctica que casi ningún artículo incluye. No necesitas suscripción para revisar la calificación de un instrumento mexicano:

  1. Eventos relevantes de la BMV o BIVA. Busca el emisor y filtra por eventos relevantes. Cuando una calificadora emite o modifica una nota, la emisora está obligada a publicarlo ahí, con el comunicado completo. Es la vía más rápida y es gratis.
  2. Sitio de Relación con Inversionistas del emisor. Las emisoras grandes publican una sección de calificaciones crediticias con la tabla actualizada de todas sus agencias. La tabla de Pemex de este artículo salió de ahí.
  3. Sitio de la calificadora. HR Ratings y Verum publican reportes completos en abierto. Las tres grandes suelen pedir registro gratuito para la ficha del emisor.
  4. Prospecto del fondo. Si es un fondo de inversión, la calificación viene en el prospecto y en la ficha mensual que publica la operadora de fondos. Es obligatorio.
  5. Verifica en la CNBV. Antes de creerle a una “calificadora” que no conoces, revisa que esté en el padrón de entidades supervisadas de la CNBV, y que la emisión esté inscrita en el Registro Nacional de Valores.

Lo que una calificación NO te dice

Termino con los cuatro límites que siempre repito, porque ahí es donde la gente se equivoca:

  • No mide riesgo de mercado. Un bono AAA a 20 años puede perder valor si suben las tasas. La calificación habla de si te pagan, no de cuánto se mueve el precio mientras esperas.
  • No mide liquidez. Puede tener buena nota y no encontrar comprador cuando quieras salir.
  • No mide el tipo de cambio. Un bono en dólares calificado BBB sigue expuesto a que el peso se mueva.
  • No es una recomendación. La calificadora te dice qué tan probable es que te paguen; no si el precio compensa ese riesgo. Eso lo decides tú, o tu asesor.

Preguntas frecuentes

¿Qué son las empresas calificadoras de riesgo?

Son empresas privadas que analizan la capacidad y voluntad de pago de un deudor —una empresa, un gobierno o una emisión de deuda específica— y la resumen en una escala de letras, de AAA a D. En México se llaman Instituciones Calificadoras de Valores (ICV) y necesitan autorización de la CNBV para operar. Su calificación es una opinión sobre calidad crediticia, no una recomendación de inversión ni una garantía de pago.

¿Cuáles son las principales calificadoras de riesgo en México?

Las tres grandes globales son S&P Global Ratings, Moody’s y Fitch Ratings. En México la CNBV supervisa siete Instituciones Calificadoras de Valores: Fitch México, S&P Global Ratings, Moody’s de México, HR Ratings de México (de capital mexicano), Verum, DBRS y AM Best, esta última especializada en el sector asegurador.

¿Qué calificación tiene México en 2026?

Al 25 de julio de 2026, México tiene BBB− con perspectiva estable en Fitch (ratificada el 10 de abril), Baa3 con perspectiva estable en Moody’s (rebajada desde Baa2 el 20 de mayo), BBB en moneda extranjera con perspectiva negativa en S&P (cambio de perspectiva el 12 de mayo) y HR BBB+ (G) con perspectiva estable en HR Ratings. Con Moody’s y Fitch, el país está en el último escalón del grado de inversión.

¿Qué significa grado de inversión?

Grado de inversión es el conjunto de calificaciones desde BBB− (o Baa3 en Moody’s) hacia arriba. Marca la frontera que muchos inversionistas institucionales usan como regla: por mandato, solo pueden comprar deuda en grado de inversión. Un escalón abajo, en BB+ o Ba1, empieza el grado especulativo, que el mercado llama “bono basura”, con tasas más altas y probabilidad de incumplimiento mucho mayor.

¿Por qué una misma empresa tiene calificaciones distintas?

Por dos motivos. Uno, la escala: la global compara al emisor con todo el mundo y la local solo dentro de su país, así que una emisión puede ser BBB global y mxAAA local al mismo tiempo. Dos, la metodología: cada calificadora pesa distinto factores como el respaldo del gobierno. Pemex es el ejemplo perfecto: en 2026 S&P la califica BBB (grado de inversión) y Moody’s B1 (cuatro escalones abajo de esa frontera).

¿Dónde consulto gratis la calificación de un bono o fondo mexicano?

En los eventos relevantes de la BMV o BIVA, donde las emisoras están obligadas a publicar cada acción de calificación; en la sección de Relación con Inversionistas del propio emisor; en los sitios de las calificadoras (HR Ratings y Verum publican reportes abiertos); y en el prospecto o la ficha mensual del fondo, si es un fondo de inversión de deuda.

¿Se puede confiar en las calificadoras después de 2008?

Se puede confiar en el ordenamiento estadístico: históricamente los emisores mejor calificados incumplen mucho menos que los peor calificados, y la brecha es enorme. Lo que no debes esperar es infalibilidad caso por caso, sobre todo en productos estructurados, que fue donde falló la metodología en la crisis de 2008. Úsala como un insumo dentro de tu análisis, no como el análisis completo.


Conclusión: una letra que sí mueve tu dinero

Las calificadoras de riesgo no son adivinas ni árbitros infalibles: son empresas privadas que venden opiniones informadas sobre capacidad de pago, con un conflicto de interés estructural —les paga el calificado— y un historial de aciertos estadísticos y errores sonados. Aun así, su trabajo es la referencia que ordena el mercado de deuda, y en 2026 esa referencia colocó a México en el último escalón del grado de inversión con dos de las tres grandes.

Si te llevas tres ideas, que sean estas. Una: memoriza la frontera BBB−/Baa3, porque cruzarla cambia quién puede comprar tu deuda y a qué precio. Dos: antes de comparar dos calificaciones, verifica que sean de la misma escala y el mismo plazo, o vas a comparar peras con manzanas. Tres: lee la perspectiva, no solo la letra, porque ahí está el aviso anticipado. Con eso ya lees un prospecto mejor que la mayoría, y eso, en renta fija, es exactamente donde se gana o se pierde dinero de forma silenciosa.

Este artículo es educativo y no constituye asesoría de inversión personalizada. Las calificaciones, perspectivas y fechas citadas corresponden a la información pública disponible al 25 de julio de 2026 y cambian con frecuencia: verifica siempre el estado actual en los sitios de las calificadoras, en los eventos relevantes de la BMV o BIVA y en el prospecto del instrumento antes de tomar cualquier decisión.

¿Y ahora qué sigue?

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Pablo Padilla, asesor financiero certificado por la AMIB

Pablo Padilla

Asesor certificado por la AMIB · Actuario UNAM · Profesor universitario de finanzas

Llevo más de 10 años en el sector financiero mexicano — banca, mercados bursátiles y docencia. Escribo este blog para que cualquiera pueda entender las finanzas, y también acompaño personalmente a personas que quieren poner su dinero a trabajar con estrategia.

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Fuentes consultadas

  • CNBV, “Instituciones Calificadoras de Valores (ICVs)” (definición legal y listado de las siete ICV supervisadas: Fitch México, S&P Global Ratings, Moody’s de México, HR Ratings, Verum, DBRS y AM Best), consultado 2026-07-25, gob.mx/cnbv
  • SHCP, Comunicado No. 27: “Fitch ratificó la calificación crediticia de México en BBB− con perspectiva estable” (10 de abril de 2026), gob.mx/shcp
  • El Financiero, “Moody’s Ratings rebaja la calificación de México a ‘Baa3′” (rebaja del 20 de mayo de 2026, perspectiva estable, PIB estimado por debajo de 1.0% en 2026 y 1.3% en 2027), elfinanciero.com.mx
  • EL CEO, “Estas son las calificaciones crediticias de México en 2026, según S&P, Fitch y Moody’s” (S&P: BBB con cambio de perspectiva a negativa el 12 de mayo de 2026), elceo.com
  • Dinero en Imagen, “HR Ratings mejora perspectiva de México a estable y ratifica calificación BBB+” (HR BBB+ (G) largo plazo y HR3 (G) corto plazo), dineroenimagen.com
  • Pemex, “Calificación crediticia” (tabla oficial de calificaciones por agencia: S&P BBB/mxAAA negativa; Moody’s B1/AAA.mx estable; Fitch BB+/AA(mex) estable; HR Ratings BBB+/HR AAA estable; R&I BBB+), consultado 2026-07-25, pemex.com
  • Pemex, “Moody’s ratifica la calificación crediticia de Pemex en B1 y mantiene perspectiva estable” (boletín de mayo de 2026), pemex.com
  • S&P Global Ratings, “Annual Global Corporate Default And Rating Transition Study” (tasas promedio de incumplimiento por categoría de calificación, 1981-2024), spglobal.com
  • Moody’s Investors Service, acción de calificación sobre Lehman Brothers Holdings Inc. del 10 de septiembre de 2008: calificación senior de largo plazo en A2 colocada en revisión con dirección incierta (previamente rebajada de A1 en julio de 2008); la quiebra se declaró el 15 de septiembre de 2008. Documento consultado 2026-07-25 en el archivo público de la agencia.
  • Bloomberg Línea, “México queda en el último escalón de grado de inversión con Moody’s y Fitch” (implicaciones de mandatos que solo permiten grado de inversión y ventas forzadas), bloomberglinea.com

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