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Cómo salir de deudas de tarjeta de crédito: método bola de nieve vs. avalancha

Tres tarjetas de crédito en fila junto a una libreta, una calculadora y una taza de café sobre una mesa de madera, listas para armar el plan de pago de deudas

Para salir de deudas de tarjeta de crédito tienes dos métodos probados: la bola de nieve (liquidas primero el saldo más chico, sin importar la tasa) y la avalancha (atacas primero la tarjeta con la tasa más alta). Los dos funcionan y los dos exigen lo mismo: pagar el mínimo de todas tus tarjetas y meter cada peso extra a una sola. La avalancha te ahorra intereses; la bola de nieve te da una victoria rápida que te mantiene en el plan. Corrí los dos con las tasas reales del sistema mexicano y la diferencia entre ellos fue de $1,159. La diferencia entre tener un plan y quedarte en el pago mínimo fue de $74,278.

Te escribo como asesor financiero certificado por la AMIB y profesor de finanzas. En mi experiencia, la mayoría de la gente que llega preguntando “¿cuál método es mejor?” ya perdió la batalla importante: lleva año y medio pagando el mínimo mientras debate el orden óptimo. Este artículo te da los números para decidir en diez minutos y dejar de decidir.

Lo esencial

  • La tasa promedio que pagan en México quienes traen saldo es de 37.1% anual; si tu compra no fue a meses, la tasa promedio sube a 52.7% (Banxico, datos a junio de 2025).
  • En mi simulación con $58,000 en tres tarjetas y $5,000 mensuales, la avalancha ahorró $1,159 (6.3% de los intereses) y ambos métodos terminaron en los mismos 16 meses.
  • La bola de nieve liquidó la primera tarjeta en el mes 3; la avalancha, en el mes 7. Esa diferencia de cuatro meses es todo el valor del método.
  • Con el mismo escenario pero pagando solo el mínimo: 90 meses (7.5 años) y $92,726 de intereses. El método importa poco; el mínimo importa muchísimo.
  • Un estudio con 5,943 deudores encontró que arrancar por los saldos chicos hace 14% más probable terminar el programa al primer año que pagar saldos al azar. Lo que predice el éxito es cerrar cuentas, no cuánto dinero abonas.
  • Regla práctica: si el hueco entre tu tasa más alta y tu tasa más baja es menor a 8 puntos, escoge bola de nieve. Si tienes una tarjeta arriba del 50%, escoge avalancha.

Primero: qué tan caro es realmente deber en una tarjeta mexicana

Antes de escoger método, necesitas saber contra qué estás peleando. Y aquí es donde casi todos se llevan una sorpresa.

Banco de México publica cada semestre el reporte de Indicadores Básicos de Tarjetas de Crédito, que es la radiografía más honesta que existe del mercado mexicano. Con datos a junio de 2025 había 26.5 millones de tarjetas comparables en el sistema, con un saldo de 556 mil millones de pesos. De esas tarjetas, el 57.9% pertenece a “totaleros”: gente que paga el total cada mes y por lo tanto no paga un peso de intereses. El otro 42.1% son no-totaleros: 11.2 millones de tarjetas que arrastran saldo y concentran el 64.3% de la deuda total del sistema.

Si traes saldo, tú estás en ese 42.1%. Y el saldo promedio de ese grupo es de $32,049 por tarjeta (mi cálculo: $357,686 millones repartidos entre 11.2 millones de tarjetas).

La tasa promedio de todo el sistema es 23.9%, pero ese número está diluido por los totaleros que pagan cero. La cifra que importa es la de los no-totaleros: 37.1% anual. Y si tu saldo no viene de una promoción a meses, el promedio se dispara a 52.7%. Para ponerlo en contexto: la tasa objetivo de Banxico está en 6.50% desde mayo de 2026. Tu tarjeta te cobra casi seis veces el costo del dinero en México.

Pero el promedio esconde lo más útil. La diferencia entre bancos es enorme:

Tasa efectiva promedio ponderada que cobran los bancos mexicanos a la clientela que arrastra saldo en su tarjeta de crédito, con datos a junio de 2025: Invex 29.2 por ciento, Banregio 32.4, HSBC 34.6, Banamex 34.9, Banorte 36.4, BBVA 37.0, Santander 37.3, Scotiabank 45.0, Inbursa 47.2, BanCoppel 52.4 y Banco Azteca 65.3 por ciento. El promedio del sistema es 37.1 por ciento. Lo que cobra cada banco si arrastras saldo Tasa efectiva promedio ponderada, clientela no-totalera (junio 2025) Invex 29.2% Banregio 32.4% HSBC 34.6% Banamex 34.9% Banorte 36.4% BBVA 37.0% Santander 37.3% Scotiabank 45.0% Inbursa 47.2% BanCoppel 52.4% Banco Azteca 65.3% Promedio del sistema: 37.1% Solo instituciones con más de 100 mil tarjetas. La tasa se refiere a los intereses, a los que tu estado de cuenta además les suma IVA. Fuente: Banco de México, Indicadores Básicos de Tarjetas de Crédito, junio de 2025.

Entre Invex (29.2%) y Banco Azteca (65.3%) hay 36 puntos porcentuales de diferencia. Ese hueco es la razón por la que la pregunta “¿bola de nieve o avalancha?” no tiene una sola respuesta: depende de qué tarjetas traes en la cartera. Guarda ese dato, porque al final del artículo lo vamos a convertir en tu regla de decisión.

Método bola de nieve: cómo funciona

La bola de nieve ordena tus deudas de menor a mayor saldo e ignora por completo las tasas de interés. Pagas el mínimo de todas y todo tu dinero extra va a la deuda más chica hasta liquidarla. Cuando cae, tomas el pago que le dedicabas y lo sumas al de la siguiente. De ahí el nombre: la cantidad que atacas cada deuda crece como una bola de nieve rodando cuesta abajo.

La lógica no es financiera, es conductual. Liquidar una tarjeta completa —tacharla de la lista, hablarle al banco, ver el saldo en cero— produce una sensación de logro que ninguna hoja de cálculo puede darte. Y esa sensación es lo que te hace seguir el mes 7, el 11 y el 14.

Cuándo conviene: cuando tus tasas son parecidas, cuando ya abandonaste un plan de pago antes, cuando tienes una deuda chiquita que puedes liquidar en menos de tres meses, o cuando estás pagando en pareja y necesitan una victoria visible que los mantenga alineados.

Método avalancha: cómo funciona

La avalancha ordena tus deudas de mayor a menor tasa de interés e ignora los saldos. Pagas el mínimo de todas y el dinero extra va completo a la tarjeta más cara. Cuando la liquidas, pasas a la siguiente más cara.

Esta es la respuesta matemáticamente correcta y no hay discusión al respecto: si tu objetivo es pagar el mínimo posible de intereses, atacar primero la tasa más alta siempre gana. Es también lo que recomienda la CONDUSEF en su guía para priorizar y liquidar deudas: “ordénalas por tasa de interés: destina la mayor cantidad posible al crédito con la tasa más alta, sin dejar de cubrir al menos el pago mínimo de los demás”.

Su debilidad también es clara. Si tu tarjeta más cara resulta ser la de mayor saldo, puedes pasar seis, ocho o doce meses pagando sin ver ninguna deuda desaparecer. Y ahí es donde la gente se rinde.

Cuándo conviene: cuando tienes una tarjeta claramente más cara que las demás (una departamental, una de Banco Azteca o BanCoppel al 50-65%), cuando ya demostraste que puedes sostener un plan largo, o cuando la deuda es grande y el ahorro en intereses se vuelve significativo en pesos.

La comparación con números reales: $58,000 en tres tarjetas

Aquí es donde la mayoría de los artículos se queda en la teoría. Yo armé el escenario y lo corrí mes por mes, usando las tasas reales que Banxico reporta para cada banco. Estas son las tres tarjetas:

TarjetaSaldoTasa anualLínea de crédito
Banamex$5,00034.9%$15,000
Banco Azteca$18,00065.3%$40,000
BBVA$35,00037.0%$80,000
Total$58,000$135,000
Escenario construido con las tasas efectivas promedio de cada banco para clientela no-totalera (Banxico, junio 2025).

Escogí este reparto a propósito porque es el caso que de verdad pone a prueba los dos métodos: el saldo más chico tiene la tasa más baja y el saldo intermedio tiene la tasa más alta. Los dos métodos van a dar órdenes distintas. Si tu tarjeta más chica fuera también la más cara, ambos métodos coincidirían y no habría nada que decidir.

El presupuesto es de $5,000 al mes. El pago mínimo combinado de las tres tarjetas en el primer mes es de $3,074, así que sobran $1,926 para atacar la tarjeta objetivo. Calculé el mínimo con la regla que Banxico impone en la Circular 34/2010: el mayor entre 1.5% del saldo más los intereses del periodo, o 1.25% de la línea de crédito.

Bola de nieveAvalancha
Orden de ataqueBanamex → Azteca → BBVAAzteca → BBVA → Banamex
Primera tarjeta liquidadaMes 3Mes 7
Segunda liquidadaMes 9Mes 15
Deuda libreMes 16Mes 16
Intereses pagados$18,448$17,289
Total desembolsado$76,448$75,289
Simulación mes por mes. No incluye IVA sobre intereses, anualidades ni comisiones, así que las cifras reales serían mayores en ambas columnas.

Lee bien esos números, porque no dicen lo que casi todo el mundo espera.

La avalancha ganó, sí, pero por $1,159: apenas 6.3% de los intereses totales. Y los dos métodos terminaron en exactamente los mismos 16 meses. En cambio la bola de nieve liquidó la primera tarjeta en el mes 3, cuatro meses antes que la avalancha. Si a ti te cuesta sostener planes largos, esos cuatro meses valen mucho más de $1,159.

Y este es el número que cambia la conversación: si en lugar de aportar $5,000 mensuales te quedas pagando solo el mínimo exigido, la misma deuda de $58,000 tarda 90 meses —siete años y medio— y te cobra $92,726 de intereses. Terminas desembolsando $150,726 por haber debido $58,000.

Intereses pagados por una deuda de 58,000 pesos en tres tarjetas de crédito según la estrategia: método avalancha 17,289 pesos en 16 meses, método bola de nieve 18,448 pesos en 16 meses, y pagar solo el mínimo exigido 92,726 pesos en 90 meses. Los tres caminos para una deuda de $58,000 Intereses totales pagados. La decisión que importa no es cuál método. Avalancha 16 meses $17,289 Bola de nieve 16 meses $18,448 Solo el mínimo 90 meses $92,726 Entre los dos métodos: $1,159 de diferencia. Entre tener un plan y quedarte en el mínimo: $74,278 y 6 años. Simulación propia con tasas de Banxico (junio 2025) y la regla de pago mínimo de la Circular 34/2010.

Esa es la jerarquía real de decisiones. Elegir método vale $1,159. Salir del pago mínimo vale $74,278 y seis años de tu vida. Si estás debatiendo el método pero todavía no apartaste el dinero extra, estás optimizando el 1.5% del problema.

Y no es un escenario hipotético: Banxico reporta que del total de la clientela que arrastra saldo, 24.2% paga exactamente el mínimo exigido y 5% no alcanza ni a cubrirlo. Casi tres de cada diez personas endeudadas están en el camino rojo de la gráfica.

Qué dice la evidencia (y por qué contradice a la CONDUSEF)

Tenemos una tensión interesante: la matemática y el regulador mexicano recomiendan la avalancha, pero la investigación conductual apunta al otro lado.

El estudio más citado es de David Gal y Blakeley McShane, publicado en el Journal of Marketing Research en 2012. Analizaron una muestra de 5,943 personas inscritas en un programa estadounidense de liquidación negociada de deuda y buscaron qué predecía terminar el programa con éxito. El hallazgo: lo que mejor predecía salir de deudas era la fracción de cuentas cerradas, no la fracción de dinero pagado. En términos de magnitud, quien iba liquidando consistentemente los saldos más chicos tenía 14% más probabilidad de completar el programa al primer año que quien pagaba saldos al azar.

Vale la pena precisar el hallazgo, porque se cita mucho y no siempre completo. La comparación del estudio es contra pagar saldos al azar, no contra el método avalancha. Y el 43% que suele acompañar la cita no es una ventaja: en el paper, 43.2% es la proporción de clientes que completaba el programa, o sea la tasa base de éxito. Además se midió sobre liquidación negociada de deuda en Estados Unidos, no sobre pagar tarjetas por cuenta propia en México. La dirección del hallazgo es sólida; la magnitud exacta no es trasladable.

Traducido: dos personas que pagaron exactamente los mismos pesos tuvieron resultados muy distintos según cómo repartieron esos pesos. La que cerró cuentas completas terminó; la que repartió parejo, no.

Un segundo estudio, de Keri Kettle, Remi Trudel, Simon Blanchard y Gerald Häubl (Journal of Consumer Research, 2016), llegó por otro camino a una conclusión complementaria: concentrar el pago en una sola cuenta motiva más que dispersarlo entre todas. Es decir, el peor plan no es la avalancha ni la bola de nieve: es repartir tu dinero extra en partes iguales entre las tres tarjetas, que es exactamente lo que hace la gente cuando no tiene método.

¿Entonces la CONDUSEF se equivoca? No. La CONDUSEF te da la respuesta óptima suponiendo que vas a cumplir el plan. La investigación mide qué pasa con gente real, que a veces no cumple. Las dos recomendaciones son correctas en su propio marco, y el marco correcto para ti depende de una cosa: tu historial cumpliendo planes de pago.

Cuál te conviene: tres preguntas

Contesta estas tres y ya tienes tu método. No necesitas más análisis.

1. ¿Cuánto separa tu tasa más alta de tu tasa más baja?

Saca tus estados de cuenta y anota la tasa de interés de cada tarjeta (viene junto al CAT, en la primera página). Si quieres comparar contra el mercado, Banxico tiene una calculadora pública de CAT de tarjetas. Si el hueco entre la más cara y la más barata es menor a 8 puntos porcentuales, la avalancha te va a ahorrar centavos. Lo verifiqué: corrí el mismo escenario con tasas de 34.9%, 37.0% y 37.3% —el rango donde caen BBVA, Banorte y Santander— y la avalancha ahorró $136. Ciento treinta y seis pesos en quince meses. En ese caso, escoge bola de nieve y quédate con la motivación gratis.

Si en cambio traes una tarjeta arriba del 50% —departamental, Banco Azteca, BanCoppel, Afirme— junto a una de banco tradicional al 35%, la avalancha sí paga en pesos contantes. Atácala primero.

2. ¿Ya abandonaste un plan de pago antes?

Si esta no es tu primera vez intentándolo, la evidencia de Gal y McShane es para ti: escoge bola de nieve. El costo de volver a rendirte es infinitamente mayor que el costo de pagar unos intereses de más. La versión más barata del plan perfecto que abandonas es más caro que el plan imperfecto que terminas.

3. ¿Tienes una deuda que puedes liquidar en menos de tres meses?

Si sí, liquídala primero sin importar su tasa, y de ahí en adelante sigue el orden de la avalancha. Este híbrido te da la victoria temprana que sostiene el hábito y después la eficiencia matemática. Es lo que recomiendo con más frecuencia y no está en ningún manual: los métodos puros son útiles para explicar, no para obedecer al pie de la letra.

Los cinco pasos para arrancar esta semana

El método es el 5% del trabajo. Esto es el otro 95%.

  1. Haz la lista completa, en una sola hoja. Cada tarjeta con su saldo, su tasa, su pago mínimo y su fecha de corte. Suena obvio y casi nadie lo tiene. La mitad del pánico de estar endeudado viene de no saber el número exacto; en cuanto lo escribes, deja de crecer en tu cabeza.
  2. Define tu pago extra y protégelo. Suma los mínimos y decide cuánto más puedes aportar cada mes. La CONDUSEF sugiere que el total de tus pagos de deuda no rebase el 30% de tu ingreso neto; si ya lo rebasas, salta directo a la sección de reestructura. Si no tienes claro de dónde va a salir ese extra, empieza por controlar tus gastos antes de prometerte una cifra que no vas a sostener.
  3. Separa la deuda a meses sin intereses del resto. Esta es la que más gente se salta. Si traes una compra a 12 meses sin intereses, esa parte de tu saldo cuesta 0% y adelantarla no te ahorra nada. Banxico reporta que 12.7% del saldo de los no-totaleros está en meses sin intereses: págalo en su calendario y mete tu dinero extra a lo que sí genera intereses.
  4. Automatiza los mínimos, ataca a mano. Programa domiciliación para el pago mínimo de todas tus tarjetas —así nunca caes en mora por olvido— y haz manualmente la transferencia extra a la tarjeta objetivo, unos días después de que te pagan. Varias apps fintech te dejan ver todos tus saldos en un lugar, lo que facilita no perder el hilo.
  5. Deja de usar la tarjeta que estás atacando. No hace falta cancelarla (eso puede lastimar tu historial). Sácala de la cartera y bórrala de las compras guardadas en tu navegador y en tu celular. Pagar y volver a cargar la misma tarjeta es el equivalente financiero de sacar agua de una lancha con un agujero.

Un paso previo que vale la pena: junta al menos un mes de gastos esenciales antes de lanzarte con todo. Si atacas la deuda sin ningún colchón, el primer imprevisto —una llanta, un diente, un mes flojo de trabajo— te regresa a la tarjeta y borras cuatro meses de avance. Lo desarrollé completo en la guía del fondo de emergencia.

Cuándo ningún método alcanza: reestructura, consolidación y quitas

Hay una prueba sencilla para saber si tu problema es de orden o de fondo: suma los pagos mínimos de todas tus tarjetas. Si esa suma ya se come más del 30% de tu ingreso neto, o si no te queda nada para el pago extra, no tienes un problema de método. Ningún orden de ataque arregla un flujo que no da.

En ese caso las opciones que la CONDUSEF documenta son tres, en este orden de preferencia:

  • Reestructura a pagos fijos. El banco convierte tu saldo revolvente en mensualidades fijas de 6 a 60 meses, normalmente a una tasa menor que la revolvente. Es la opción menos dañina y la que menos gente pide, porque hay que hablarle al banco y pedirla.
  • Consolidación. Trasladas los saldos a un solo crédito con tasa más baja, ya sea otra tarjeta o un crédito personal. Ojo: solo funciona si de verdad la tasa nueva es menor y dejas de usar las tarjetas viejas. Si no, acabas con la misma deuda más un crédito adicional.
  • Quita o convenio de pago. El banco acepta menos del total a cambio de cerrar el asunto. Reduce lo que pagas, pero queda registrado en tu historial hasta por seis años, y eso te va a encarecer o negar todo crédito en ese periodo.

Dos advertencias importantes, ambas de la CONDUSEF. Primera: si negocias con un despacho de cobranza, formaliza el convenio con el banco que te otorgó el crédito, nunca con el despacho. La CONDUSEF ha documentado quejas de gente que pagó una quita al despacho, la institución nunca se enteró y la deuda siguió vigente. Segunda: desconfía de cualquier “reparadora de crédito” que te prometa borrar tu historial del buró. Eso no se puede hacer; es imposible por diseño. Si quieres entender qué se ve y qué no se ve en tu reporte, lo expliqué en detalle en el artículo sobre el buró de crédito.

Vale decir que no estás solo en esto. El Reporte de Estabilidad Financiera de Banxico de junio de 2026 documenta que la morosidad de la cartera de consumo siguió subiendo durante el último año, y la cartera vencida de tarjetas de crédito alcanzó $24,018 millones de pesos en abril de 2026, 48.2% más que un año antes. Los hogares mexicanos están apretados. Eso no cambia lo que tienes que hacer, pero sí explica por qué los bancos hoy están más dispuestos a reestructurar que hace tres años. Pide.

Cuatro errores que vuelven a llenar la tarjeta

He visto los mismos cuatro tropiezos en gente muy distinta:

  • Repartir el extra entre todas las tarjetas. Se siente justo y responsable. Es el peor plan de todos: alarga cada deuda, no cierra ninguna y te quita la motivación de las victorias. El estudio de Kettle y sus coautores lo midió de frente.
  • Cambiar de método a la mitad. Cada vez que reordenas la lista, reinicias el progreso psicológico y pierdes el avance de la deuda que dejaste a medias. Escoge uno en diez minutos y no lo vuelvas a discutir hasta que caiga la primera tarjeta.
  • Cancelar la tarjeta el día que la liquidas. Cerrar una línea vieja acorta tu historial y reduce tu crédito disponible total, dos cosas que tu score no agradece. Déjala abierta, sin usar, con la anualidad negociada o eliminada.
  • Aprovechar “una promoción que no puedo dejar pasar” a medio plan. Los meses sin intereses no son gratis cuando ya traes saldo revolvente: cualquier compra nueva compite por el dinero que le habías prometido a tu deuda. Lo desarrollo con más detalle en la guía para comprar en temporada de ofertas sin endeudarte, y aplica igual en agosto con el regreso a clases, que es cuando más gente rompe su plan.

Preguntas frecuentes

¿Qué método es mejor para salir de deudas, bola de nieve o avalancha?

La avalancha es matemáticamente superior, pero en mi simulación con tasas reales del sistema mexicano la ventaja fue de $1,159 sobre $58,000 de deuda: 6.3% de los intereses, y ambos métodos terminaron en los mismos 16 meses. Si el hueco entre tus tasas es menor a 8 puntos, escoge bola de nieve por la motivación. Si traes una tarjeta arriba del 50%, escoge avalancha.

¿Cuánto tiempo tardo en pagar $50,000 de tarjeta de crédito?

Depende casi por completo de cuánto aportes arriba del mínimo. En mi escenario, $58,000 con un pago de $5,000 mensuales se liquidan en 16 meses; los mismos $58,000 pagando solo el mínimo tardan 90 meses. La variable que decide no es la tasa ni el método: es el peso extra que metes cada mes.

¿Es mejor pagar el mínimo de todas mis tarjetas o concentrarme en una?

Concéntrate en una, siempre cubriendo el mínimo de las demás para no caer en mora. Repartir tu dinero extra en partes iguales entre todas es el peor de los tres caminos: alarga cada deuda y no cierra ninguna. La investigación de Kettle y coautores en el Journal of Consumer Research encontró que concentrar el pago motiva significativamente más que dispersarlo.

¿Me conviene sacar un crédito de nómina para pagar mis tarjetas?

Solo si se cumplen dos condiciones al mismo tiempo: que la tasa del crédito nuevo sea claramente menor a la de tus tarjetas (compara el CAT, no la tasa) y que dejes de usar las tarjetas que liquidaste. Sin la segunda condición, la consolidación no reduce tu deuda: la duplica. Es el error que veo con más frecuencia.

¿Cancelar la tarjeta después de liquidarla afecta mi buró de crédito?

Puede afectarlo, sí. Cancelar reduce tu crédito disponible total y, si era una tarjeta antigua, acorta la antigüedad promedio de tu historial. Lo recomendable es dejarla abierta y sin uso, después de negociar o eliminar la anualidad. Cancela solo si la anualidad es alta y no logras que te la quiten, o si tener la línea disponible te tienta a usarla.

¿Qué pasa si dejo de pagar mi tarjeta de crédito en México?

A partir de 90 días sin pago tu crédito entra en cartera vencida, se disparan los intereses moratorios, empieza la cobranza y tu historial queda marcado. Si ya no alcanzas a pagar el mínimo, habla con tu banco antes de caer en mora y pide una reestructura a pagos fijos: negociar desde el día 20 te da opciones que ya no tendrás en el día 120.

¿La CONDUSEF puede negociar mi deuda por mí?

La CONDUSEF no negocia el monto de tu deuda, pero sí te asesora gratis, te ayuda a entender qué te están cobrando y puede intervenir si el banco o el despacho de cobranza incurren en malas prácticas. Su Buró de Entidades Financieras también te sirve para comparar reclamaciones antes de contratar cualquier crédito nuevo.

Este artículo es educativo y no constituye una recomendación personalizada. Las simulaciones son propias, calculadas con las tasas efectivas promedio que Banco de México reporta a junio de 2025 y con la regla de pago mínimo de la Circular 34/2010; no incluyen IVA sobre intereses, anualidades ni comisiones, por lo que las cifras reales de tu caso serán mayores. Las tasas y el CAT de cada tarjeta cambian y varían por cliente: verifica las condiciones vigentes en tu contrato, en tu estado de cuenta y en banxico.org.mx y condusef.gob.mx antes de tomar cualquier decisión.

¿Y ahora qué sigue?

¿Sientes que tu dinero se va y no sabes a dónde? Te ayudo a hacer un diagnóstico completo de tu situación financiera — ingresos, gastos, deudas y metas — y juntos armamos un plan realista para que retomes el control de tus finanzas.

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Pablo Padilla, asesor financiero certificado por la AMIB

Pablo Padilla

Asesor certificado por la AMIB · Actuario UNAM · Profesor universitario de finanzas

Llevo más de 10 años en el sector financiero mexicano — banca, mercados bursátiles y docencia. Escribo este blog para que cualquiera pueda entender las finanzas, y también acompaño personalmente a personas que quieren poner su dinero a trabajar con estrategia.

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Fuentes consultadas

  • Banco de México — Indicadores Básicos de Tarjetas de Crédito, datos a junio de 2025 (publicado el 28 de noviembre de 2025): cartera comparable de 26.5 millones de tarjetas con saldo de $556,086 millones; 57.9% clientela totalera y 42.1% no-totalera; 11.2 millones de tarjetas no-totaleras con saldo de $357,686 millones (64.3% del total); TEPP del sistema 23.9%, TEPP no-totalera 37.1% (contra 38.1% en junio de 2024), TEPP no-totalera sin promociones 52.7% y con tasa preferencial 27.6%; TEPP por institución para clientela no-totalera (Invex 29.2%, Banregio 32.4%, HSBC 34.6%, Banamex 34.9%, Banorte 36.4%, BBVA 37.0%, Santander 37.3%, Scotiabank 45.0%, Inbursa 47.2%, BanCoppel 52.4%, Banco Azteca 65.3%); composición del saldo no-totalero (12.7% a meses sin intereses, 35.4% con tasa preferencial, 51.9% sin promoción); comportamiento de pago de la clientela no-totalera (24.2% pagó el mínimo exigido, 70.8% pagó más, 5.0% no lo cubrió); índice de morosidad de tarjetas de crédito de 3.3% e IMORA del crédito al consumo de 12.8% con cifras de la CNBV. banxico.org.mx
  • Banco de México — Circular 34/2010, Reglas de tarjetas de crédito, sección 4 (numerales 4.1 y 4.2): el pago mínimo es el monto mayor entre a) 1.5% del saldo insoluto revolvente al corte, sin intereses ni IVA, más los intereses y el IVA correspondientes, y b) 1.25% del límite de la línea de crédito.
  • Banco de México — Reporte de Estabilidad Financiera, junio de 2026 (publicado el 10 de junio de 2026): los niveles de morosidad de la cartera de consumo aumentaron tanto para la banca como para intermediarios no regulados, con cifras a marzo de 2026. banxico.org.mx
  • Banco de México — Anuncio de política monetaria: tasa objetivo en 6.50%, nivel vigente desde mayo de 2026.
  • Banco de México, vía cobertura de La Jornada (junio de 2026) — cartera vencida de crédito al consumo de $61,695 millones en abril de 2026 (+35.4% nominal frente a abril de 2025) y de $24,018 millones en tarjetas de crédito (+48.2% anual).
  • CONDUSEF — “De la preocupación a la acción: guía para priorizar, negociar y liquidar tus deudas”: recomendación de ordenar las deudas por tasa de interés y destinar la mayor cantidad posible al crédito con la tasa más alta cubriendo el mínimo de los demás; regla de que los pagos de deuda no superen el 30% del ingreso neto; planes de pagos fijos de 6 a 60 meses, consolidación y quitas, con registro en el historial crediticio de hasta 6 años; advertencia sobre formalizar convenios con la institución financiera y no con el despacho de cobranza, y sobre las reparadoras de crédito que prometen borrar el historial. condusef.gob.mx
  • David Gal y Blakeley B. McShane — “Can Small Victories Help Win the War? Evidence from Consumer Debt Management”, Journal of Marketing Research, vol. 49, núm. 4 (agosto de 2012), pp. 487-501: muestra aleatoria de 5,943 clientes de una firma estadounidense de liquidación negociada de deuda, de los cuales 4,169 liquidaron al menos una cuenta y 2,609 seguían activos al año; la fracción de cuentas cerradas predice la eliminación de la deuda mejor que el monto pagado, y quien liquidaba consistentemente los saldos más chicos tenía 14% más probabilidad de completar el programa al primer año que quien pagaba saldos al azar. El 43.2% que aparece en el estudio es la probabilidad global de completar el programa, no una ventaja del método. Síntesis divulgativa en Kellogg Insight, Northwestern University.
  • Keri L. Kettle, Remi Trudel, Simon J. Blanchard y Gerald Häubl — “Repayment Concentration and Consumer Motivation to Get Out of Debt”, Journal of Consumer Research, vol. 43, núm. 3 (octubre de 2016), pp. 460-477: concentrar el pago mensual en una sola cuenta incrementa la motivación para liquidar la deuda frente a dispersarlo entre todas las cuentas.
  • CNBV — Índices de morosidad de la cartera de crédito al consumo de la banca múltiple consolidada, cifras a 2025 y 2026. cnbv.gob.mx

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